Encarcelamiento de siete líderes bahá'ís

En el mes de mayo de 2008 la Comunidad Internacional Bahá’í recibió la desconcertante noticia del arresto sumario de los siete líderes bahá’ís conocidos como “Yárán-i-Irán” (Amigos de Irán), el grupo que coordina las actividades espirituales y sociales de la comunidad bahá’í en dicho país. Por medio de esta acción completamente injustificada, los miembros de la comunidad bahá’í de Irán (comunidad defensora de la paz y no violenta), se encuentran en una situación sumamente vulnerable. A pesar de su obvia inocencia, los siete líderes continúan presos, sin tener acceso a su abogada Shirin Ebadi (Premio Nobel de la Paz), y el Sr. Abdolfattah Soltani, los cuales son miembros fundadores del Centro de Defensores de los Derechos Humanos en Irán.

El 16 de junio de 2009, a raíz de los disturbios sociales en el país, el Sr. Soltani fue detenido. La Sra. Ebadi se hallaba en una gira para dar conferencias fuera de Irán cuando el Sr. Soltani fue arrestado. En su ausencia, otra abogada del Centro de Defensores de Derechos Humanos, la Sra. Mahnaz Parakand, ha estado atendiendo el caso. El 15 de julio de 2009, las autoridades judiciales iraníes enviaron al Sr. Soltani una orden judicial, que fue recibida por el Centro de Defensores de Derechos Humanos, la cual indicaba que él debería comparecer ante el Tribunal Revolucionario el 18 de agosto de 2009 en relación con el juicio de los siete líderes bahá’ís, a pesar de que él se hallaba aún en prisión.

En Irán se han estado realizando esfuerzos asiduos a fin de lograr su libertad bajo caución, una prerrogativa que se otorga en virtud del derecho iraní una vez que los inculpados han sido acusados. En el caso de los siete dirigentes bahá’ís, las acusaciones fueron anunciadas hace meses. Dichos esfuerzos, no han dado resultados.

Otro caso que ha provocado la consternación internacional es la negativa de las autoridades judiciales iraníes para corregir una flagrante injusticia contra los cincuenta y tres jóvenes bahá’ís que están cumpliendo sentencias impuestas en julio de 2007 por participar en un programa educativo para niños desfavorecidos de la ciudad de Shiráz para el cual habían obtenido permiso oficial.

Más recientemente, los juicios iniciados contra decenas de personas, detenidas después de la elección presidencial, han sido denunciados por observadores imparciales del espectáculo, incluyendo conservadores iraníes, como nada más que un "teatro", cuyos trámites son una farsa de la justicia. De acuerdo con eminentes personajes, quienes cuentan con experiencia de primera mano respecto de las cárceles y tribunales en Irán, las humillantes “confesiones” que han sido ampliamente transmitidas junto con el juicio, han sido obtenidas por medio de la tortura.

La reacción internacional ante la noticia del sometimiento a juicio de los siete dirigentes bahá’ís en Irán ha sido muy rápida. Durante los últimos días, gobiernos, líderes parlamentarios y organizaciones de derechos humanos han expresado enérgicas críticas en contra del juicio por falsas acusaciones. Muchos de ellos solicitaron la liberación inmediata de los bahá’ís.

Gobiernos del mundo exigen liberación de los líderes bahá’ís en Irán

La Sra. Bani Dugal, Representante Principal de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones Unidas indicó que el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, frecuentemente ha enfatizado la importancia de la “justicia”, la “dignidad humana” y “el establecimiento de un sistema mundial justo”, como lo pronunciara en su discurso en la Conferencia de Revisión en Durban de las Naciones Unidas.

“¿Cómo el llamado del líder iraní por la justicia en la esfera internacional puede ser tomado en serio si ellos no conceden justicia a sus propios ciudadanos?” Definitivamente en Irán, los derechos humanos universalmente aceptados son rutinariamente ignorados. “Los bahá’ís no son los únicos en esta situación, también las mujeres en general, los periodistas y otros que sólo buscan la dignidad y la justicia” ella aseveró.

Se llevaron a cabo seis apariciones breves de juicio  para los Yarán-i-Irán, que iniciaron el 12 de enero de 2010 después de haber estado encarcelados durante 20 meses sin cargo formal alguno. Esta serie de juicios finalizó el 14 de junio de 2010 siendo el veredicto final, una sentencia de 20 años en prisión, sentencia que fue reducida sin mayor explicación unos días después a 10 años.

La sentencia provocó la consternación de la comunidad internacional y numerosos países elevaron sus voces para condenar al gobierno de Irán por esta acción injustificada.