“Vive los días de tu vida que no son más que un momento efímero, con mente inmaculada, corazón sin mancha, pensamientos puros y carácter santificado...”
— Bahá’u’lláh
Fruto del íntimo anhelo de todo corazón por comulgar con su Creador, realizan actos de adoración... uniéndose a otros en oración, despertando susceptibilidades espirituales y dando forma a un patrón de vida distinguido por su carácter devocional.
— La Casa Universal de Justicia
“Bendito es el sitio y la casa y el lugar y la ciudad y el corazón y la montaña y el refugio y la cueva y el valle y la tierra y el mar y la isla y la pradera donde se ha hecho mención de Dios y se ha glorificado su alabanza.”
La oración es el alimento del alma, es una conversación amorosa con nuestro Creador. En un ambiente de espiritualidad y belleza, nos reunimos con nuestros amigos, vecinos y familiares para juntos orar por un propósito. Oramos por los niños, por los enfermos, por la paz, y muchas otras causas. La oración nos une y nos acerca a Dios. Y al tiempo que nuestros corazones armonizan con los propósitos divinos, nuestras almas se refrescan y alcanzan una profunda paz.
Cualquier hogar en el que se ore, es bendecido por Dios como lo atestiguan las palabras de Bahá'u'lláh:

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